La Cadena de Custodia
La cadena de custodia (tanto PEFC como FSC) persigue proporcionar una información suficiente que permita a los potenciales compradores utilizarla para seleccionar un producto en base a criterios de sostenibilidad, así como a otras consideraciones. Se busca contar con una información que garantice la trazabilidad del producto certificado desde el bosque hasta el consumidor final, incluyendo todas aquellas etapas de transformación, fabricación y distribución en las que el paso al siguiente eslabón de la cadena de suministro implique un cambio de propiedad.
Cualquier cambio de propiedad en la cadena de suministro requiere que la respectiva organización establezca un sistema de gestión de la cadena de custodia y que dicho sistema sea verificado por una Entidad de Certificación independiente, en el caso de que la entidad quiera hacer una declaración PEFC o FSC sobre sus productos. Cualquier proceso se define como una actividad en la cual el material entrante (“input”) se transfiere a los productos salientes (“outputs”). En la cadena de custodia, el input es la declaración del proveedor respecto al contenido de material certificado mientras que el output es la declaración que la organización emite a sus clientes respecto al contenido de material certificado.
El desarrollo y la ejecución de los sistemas de gestión de cadena de custodia permite a las organizaciones controlar de manera efectiva sus sistemas de transformación y mostrar a los consumidores el origen de los materiales que componen sus productos.
Como ventajas de la certificación de la cadena de custodia, se pueden destacar las siguientes:
- Proporciona un mejor acceso a los mercados;
- Incluye los requisitos sociales para proteger los derechos fundamentales de los trabajadores a lo largo de la cadena de suministro;
- Asegura que el material certificado del producto final procede de bosques gestionados con respecto a las normas ambientales, económicas y sociales.